Después de una emocionante despedida de nuestras familias, embarcamos en el avión. El despegue fue impresionante. Todos sentimos un ligero mareo y una presión en los oídos. Enseguida empezamos a ver las casas de Santander desde el aire y el Palacio de La Magdalena. Luego el mar y las nubes que duraron hasta que llegamos a Liverpool.Los ingleses nos recibieron con un montón de agua, pero teníamos el bus esperando a la puerta para llevarnos al albergue.
En el aeropuerto nos esperaban también el director del colegio y Laura que nos acompañó hasta el albergue. Después de un rato de tertulia caímos rendidos en las literas.
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