Tuvimos que levantarnos a las 4:30 de la mañana ya que hubo un malentendido y pensaron que teníamos el vuelo a la una del mediodia en lugar de a las tres.
Pudimos dormir un rato en el autobús y después algunos durmieron también en el avión
Una vez en el aeropuerto estuvimos pasando el rato "visitando" los servicios, pesando nuestras maletas (algunas aprovecharon a pesarse ellas mismas ¡por si habían engordado! y se llevaron un "riño"), preparamos los bocadillos y nos los comimos, después esperamos un rato en una fila larga para poder facturar. Finalmente había que pasar por el escaner, ¡cuántas veces no habríamos dicho que no se podían pasar líquidos! ¡pues dos intentaron pasar sus botellas de agua!.
El vuelo fue muy bonito, sobre todo para los que estaban en ventanilla, porque estaba muy despejado (hasta que llegamos a España) y se iba viendo primero el sur de Inglaterra, después el oeste de Francia, el oceano Atlántico, algunas islas...
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La emoción del aterrizaje y los aplausos fueron importantes. Algunos no querían ni esperar el equipaje, sólo deseaban salir y abrazar a sus familias.
Supongo que todavía no han parado de contar cosas del viaje... Esperamos que la oportunidad que se les ha ofrecido con esta experiencia la recuerden y la valoren siempre con cariño.
Quiero agradecer tanto a nuestro centro que apoya este tipo de actividades como al colegio de Liverpool, su director, profesoras, alumn@s y familias que tan bien nos han acogido. Nos gustaría que también ellos nos visitaran en algún momento... quizás el próximo curso?
Un abrazo para tod@s y que podamos seguir disfrutando de estas experiencias en los próximos años.

